Red red con atún, kelewele y gari

Para conocer una cultura en profundidad, debes conocer su gastronomía para entender muchas de las cosas que a menudo te resultan difíciles de comprender. Más allá de la lengua, de la vestimenta o de las tradiciones, la alimentación habla mucho de cómo son las personas de este país.

Es por eso que en el día de la Unión Africana, hoy 25 de mayo, os voy a preparar mi plato ghanés favorito: Red red con atún, kelewele y gari.

Para un española los aromas y texturas de la gastronomía ghanesa son demasiado alejados a lo que estamos acostumbrados. Es bastante difícil que nos gusten los platos típicos. Sin embargo, este es muy parecido a un cocido de alubias con pescado y se puede hacer sin picante, ingrediente fundamental de la cocina ghanesa. Su nombre en inglés es Red Red, por el color que toma al mezclar los ingredientes que vamos a necesitar. Se puede preparar solo con alubias o con un pescado. En este caso, lo vamos a hacer con atún fresco, pero también se puede hacer con Tilapia (pescado de río muy conocido en Ghana), atún enlatado, salmón ahumado o el más común, pescado deshidratado. Además se acompaña siempre de Kelewele (banana frita).

Tiempo de preparación aproximado: dos horas y media.
Si por algo se caracteriza la cocina ghanesa es por lo laboriosa y lenta que es! Cualquier plato, por muy sencillo que sea, tendrás que invertir como mínimo una hora y media de tu tiempo.

Dificultad de elaboración: sencilla.
Si soy capaz de prepararlo yo sola, seguro que es muy fácil!

Ingredientes para el Red Red (4 personas):

2 tazas medianas de judía de careta (Black-eyed-pea)
200 gr de atún rojo fresco
2 tomates maduros
1 cebolla grande
1 taza de aceite de palma (Red palm oil)
3 litros de agua
Sal al gusto
1 chile o guindilla (opcional)
1 taza de Gari (Granulado de mandioca seca)

Ingredientes para el Kelewele:

4 bananas maduras (ripe plantain)
1 diente de ajo
Una mezcla de hierbas para condimentar, personalmente lo compro preparado en Makola, pero para los que estáis lejos, podéis utilizar jengibre, pimiento roja, canela, orégano, sal y, si queréis, una pizca de chile en polvo.
2 cucharadas de agua
1 taza de aceite de girasol

Todos los ingredientes que voy a utilizar los he comprado en un supermercado en Accra, salvo el Gari, las bananas maduras y la mezcla de condimentos para el Kelewele. Estos tres últimos los compro en Makola, porque son mucho más auténticos.

Ingredientes necesarios

Las alubias para esta receta son las judías de careta o black-eyed-peas, en inglés. La noche antes de preparar esta receta, debemos ponerlas a remojo en una proporción de 3:1 . Se trata de una judía muy pequeña, pero bastante dura. Cuánto más tiempo la tengas en remojo, más rápida será la elaboración del plato.
A la mañana siguiente, escúrrelas y enjuágalas con abundante agua. A continuación, ponlas a hervir en una olla grande con 3 litros de agua y una pizca de sal a fuego medio durante una hora y media aproximadamente.

 

Judías de careta

Judías de careta

 

Cuando las judías lleven una hora de cocción, corta en cubitos la cebolla, los tomates, el chile (si quieres que sea picante) y el atún fresco. En una sartén profunda vierte dos tazas de aceite de palma. Este aceite se extrae del fruto de las palmeras en Ghana. En color del aceite es rojo y es muy denso. El sabor es intenso y se utiliza para preparar cocidos y sopas.

 

Aceite de palma

Aceite de palma

Cuando el aceite esté caliente, vierte primero la cebolla, después el tomate y el chile para que se cocinen poco a poco. Mantén la sartén tapada para que la temperatura sea mayor y los ingredientes de vayan cocinando a fuego lento.

Cocinamos la cebolla, tomate y chile en el aceite de palma.

Cocinamos la cebolla, tomate y chile en el aceite de palma.

Cuando veas que el tomate comienza a estar cocinado, vierte los cubitos de atún en la sartén. Mézclalo bien y baja el fuego para que se cocine lentamente.

Red red con atún rojo fresco

Red red con atún rojo fresco

El Gari es una harina gruesa o granulado de mandioca que se utiliza en África Occidental para comer como desayuno, mezcándola con agua o leche y azúcar o también como acompañamiento para estofados y cocidos. Una vez el plato esté listo, se espolvorea Gari por encima. Salvando las distancias, pero para que os podáis hacer una idea, sería como el queso parmiggiano que espolvoreamos sobre la pasta alla bolognesa.

Gari, granulado de mandioca

Gari, granulado de mandioca

Mientras el atún se va cocinando a fuego lento, preparamos las bananas maduras para hacer el Kelewele. No se trata de plátano dulce, como el que conocemos en España, sino de la banana, suele ser el doble de grande que un plátano de canarias y no es dulce. No se come crudo, siempre se utiliza para cocinar. Se puede utilizar la banana verde para preparar chips como os expliqué en esta entrada, o madura para el Kelewele. Yo podría estar todo el día comiendo cualquiera de las dos cosas, pero no es muy recomendable! Pelamos y cortamos en cubos las bananas.

Banana madura para el kelewele

Banana madura para el kelewele

El atún parece que ya está listo. El siguiente paso será mezcla las alubias ya hervidas con la salsa de atún y aceite de palma. Hazlo en la misma olla donde has cocido las alubías. Si ves que en la olla hay demasiado agua, retira un par de cazos antes de verter la salsa de atún y aceite de palma. Pon la olla de nuevo a fuego lento para que los ingredientes se amalgamen. Ya casi estamos y ¡llevamos cerca de dos horas en la cocina!

 

Judías de careta y salsa

Continuamos con el Kelewele. La banana madura tiene que condimentarse y para ello utilizamos un utensilio básico de la cocina ghanesa: el ashanka y el tapoli. Se trata del mortero ghanés. En el ashanka mezclamos las hierbas para condimentar, un diente de ajo a láminas y dos cucharadas de agua. Machacamos bien con el tapoli.

Ashanka y tapoli

Preparamos el kelewele con el ashanka y el tapoli

El Red Red comienza a tomar color y qué bien huele! ¿Veis como es de un rojo intenso? Dejamos reducir el agua para que quedo más espeso y compacto.

Red red con atún

Red red con atún

En un recipiente hondo mezclamos los trozos de banana madura con la mezcla que hemos preparado en el ashanka. A continuación, prepara una sartén honda o una olla pequeña con dos tazas de aceite de girasol. Vamos a freír la banana hasta que quede marrón. No quedará crujiente, pero quedará con una capa marrón por los condimentos que hemos utilizado.

La banana madura condimentada

La banana madura condimentada

Ya lo tenemos listo, sirve el Red red con atún y kelewele y añádele gari a tu gusto. Prepárate para echarte una buena siesta después, porque tu cuerpo va a necesitar tiempo para digerirlo y también agua! Pero te puedo asegurar que está muy bueno y que se parece muchísimo a algunos platos españoles, en especial al cocido de bacalao que mi abuela prepara por Semana Santa!

Red red con atún, kelewele y gari

Red red con atún, kelewele y gari

 

¡Qué aproveche y feliz día de la Unión Africana a todos!

En bici por la colina de Aburi

A tan solo 30 minutos en coche desde Accra, se encuentran las colinas de Akuapem y el pueblo de Aburi. Un lugar tranquilo, con un clima fresco y menos húmedo que el de la capital y, sobre todo, en plena naturaleza. Junto a un grupo de amigos y conocidos, nos embarcamos hace pocos días en una increíble excursión en bici por estas colinas. El descubrimiento y la experiencia no pudieron ser mejores. Además de poder disfrutar de la naturaleza salvaje y del deporte, tuvimos la gran oportunidad de compartir una jornada con los habitantes de una pequeña aldea escondida en las colinas y dividir con ellos el almuerzo que habíamos preparado. El poder conocer de cerca el paisaje natural, las gentes de la zona y sus costumbres, te hace pensar en lo fácil que puede ser a veces la vida y cuán complicada nos la hacemos con el día a día en la ciudad. Una jornada llena de risas, bailes y abrazos, entre personas desconocidas, pero con ganas de aprender y descubrir la cultura ajena.

El despertador nos sonó temprano, a las 7 de la mañana ya salíamos en coche hacía Aburi cargados con bebidas y comida para más de 50 personas. Algunos llevaban sus propias bicicletas, otros las alquilamos en Aburi en Ghana Bike and Hike Tours, un negocio de apariencia sencilla, pero con un servicio perfecto. Las bicis que alquilamos estaban un poco maltrechas, pero después de comprobar los frenos y el cambio, nos lanzamos a la aventura, con casco, ¡claro!

Alquiler de bicis en Aburi

Cerca de las 10 de la mañana, ya estábamos todos listos para empezar la excursión. El sendero por el que empezamos a pedalear no parecía demasiado difícil y todos nos lanzamos con valentía y muchas ganas. Pero el sol abrasador y las subidas pronunciadas obligaron a más de una bajarse de la bici y hacer algún trecho a pie. Hicimos tantas paradas como pudimos y nos refrescamos con el agua que encontrábamos a nuestro camino. Saludamos a todos los niños y adultos que encontramos por el sendero y perseguimos a gallinas y cabras que pastaban por los campos. Reímos, tropezamos y sufrimos. ¡Pero la recompensa por el camino recorrido fue inmensa!

Paseo en bici

A nuestra llegada a la aldea, donde ya nos esperaban, un grupo de niños nos dio la bienvenida a cambio de que les prestáramos las bicicletas. En cuestión de segundos, todos los chicos correteaban con las bicis de un sitio para otro. Nada más bajarme de la bici, un señor escuálido, pero con una sonrisa amable, me llamó desde lo lejos y me pidió que me acercara. Quería enseñarme cómo preparan la fécula de mandioca, de la forma más artesanal posible. Él y su mujer tienen dos hornos donde preparan la fécula y después la venden. La mayoría de las mujeres de la aldea se dedican a la preparación de este producto mientras que los hombres se dedican al cultivo de la piña o la recolección de plátano.

Matrimonio preparando fécula de mandioca

Preparando fufú

 

Preparando sopa de verduras

La aldea cuenta con una escuela, una pequeña consulta médica y una iglesia. La mayoría de las casas son de barro con tejado de hojas de palma. El agua que consumen viene de una fuente subterránea que se encuentra a las afueras del pueblo y el único medio de transporte que tienen para ir a la aldea más cercana es alguna vieja bici destartalada. Si necesitan ir a Aburi, deben caminar hasta el pueblo más cercano y allí tomar un tro-tro (minibus con capacidad de hasta 20 personas regentado por particulares yque por 1ç te llevan de un pueblo a otro). No es fácil, pero ellos no se quejan. Sonríen y te acogen como la mejor visita que jamás hayan tenido.

Dos adolescentes ghanesas

Al poco de llegar y gracias a la ayuda de los hombres de la aldea, se preparó un buen fuego para asar más de 20 quilos de pollo y una infinidad de patatas y cebollas. También dividimos varios quilos de ensalada de arroz, así como varios litros de zumos, agua, cervezas y un montón de golosinas para los más pequeños. Todos estábamos hambrientos y ansiosos por empezar el manjar. Mientras se preparaba el fuego, nos colocamos todos en círculo bajo un gran árbol y comenzamos a cantar y bailar cantos típicos. Bueno, ellos cantaban, nosotros aplaudíamos. Nos hicimos fotos juntos, jugamos, compartimos historias y, sobre todo, nos reímos mucho.

Grupo de niños

Varias horas más tarde, retomamos el camino en bici por el sendero para acabar nuestra excursión. Fue difícil recoger todas las bicis, se acabó la diversión para los chicos de la aldea y se vieron algunas caras tristes. Estoy segura de que fue una jornada inolvidable para todos. Ellos no nos olvidaran, ¡pero nosotros tampoco!

Despedida

Aperitivo a la ghanesa

Ya estamos a las puertas del fin de semana, llega la hora de descansar, desconectar del trabajo y disfrutando comiendo cosas ricas! Por eso hoy os quiero hablar de mi aperitivo ghanés favorito: el plátano frito! Es probable que lo conozcáis, ya que también se come muchísimo en centro américa. Aquí en Ghana lo comemos a todas horas y por todas partes. Famosas son las vendedoras de plátano frito en los semáforos de la ciudad!

Vendedora ambulante

Para que vosotros también disfrutéis de los chips de plátano os paso la receta. Es facilísimo y quedan genial con una buena cerveza fresquita y unas aceitunas!

Ingredientes:
2 plátanos verdes
Sal y aceite de girasol

Plátanos ghaneses

Pelamos los plátanos y, con ayuda de una pelador, los cortamos en finas tiras prácticamente transparentes. Cuanto más finas sean las tiras, más crujiente nos quedará.

Una vez tenemos los plátanos preparados, colocamos en una sartén abundante aceite de girasol y esperamos a que se caliente. Cuando el aceite empiece a alcanzar la temperatura adecuada para freír el plátano, añadimos bastante sal y la disolvemos, removiendo con una cuchara de palo.

Cuando la sal ya se haya disuelto, empezamos a freír los trozos de plátano. Será cuestión de segundos.

Preparando chips de plátano

A medida que los vayáis sacando de la sartén, colocadlos en un plato con papel absorbente o un recipiente escurridor. Una vez se enfríen, comedlos con la mejor compañía y con una cervezita. Es el mejor aperitivo en Ghana!

Plátano frito ghanés

¡Qué paséis un súper fin de semana!

La gallina de los huevos…

A raíz de la última entrada publicada sobre los pros y contras de vivir en África, muchos de vosotros me habéis preguntado por la yema blanca de los huevos que consumimos aquí. Pues bien, lo prometido es deuda! Aquí tenéis unos ejemplos de huevos con yema blanca!

Su sabor como os podéis imaginar no tiene nada que ver, por no pensar ya en sus cualidades nutritivas!

¡Que tengáis todos una feliz semana!

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La vida de una expatriada principiante

Cuando decides salir de tu país y vivir por primera vez en una cultura diferente, como puede ser la ghanesa, nunca puedes llegar a imaginarte realmente todo lo que te espera. Al menos eso fue lo que me pasó a mí.

Durante los últimos meses, he vivido grandes cambios y experiencias que me hacen ver la vida de un modo totalmente diferente. Y es que vivir en África te da una perspectiva distante y objetiva de las diferencias claras -y a veces no tanto- de aquellas cosas que estamos acostumbrados en Europa y que para nosotros son básicas.

Como esposa expatriada en África, a lo primero que tienes que acostumbrarte es a vivir dentro de la denominada “Burbuja”. Durante el tiempo que seas expatriada vas a vivir siempre en una zona concreta de la ciudad, donde se encuentran todos los expatriados. Tendrás que asimilar que casi todo el tiempo estarás acompañada, principalmente por tu driver, lo que te hará perder gran parte de tu autonomía como mujer occidental. Y, por último pero no menos importante, el círculo de personas y los lugares donde acostumbrarás a encontrarte serán siempre los mismos, aunque con el tiempo y poco a poco se irán ampliando, pero tendrás siempre la sensación de vivir en un pueblo y reunirte cada sábado en la plaza mayor con los colegas, a pesar de vivir en una ciudad de mas de 2 millones de habitantes, como es Accra.

Al contrario de lo que pueda parecer, la “burbuja” de la esposa expatriada no es negativa, al menos para mí no, sino que es algo necesario y a lo que tienes que amoldarte, para poder llevar una vida sin sobresaltos ni ansiedad.

Con el paso del tiempo, verás como tu día a día cambia por completo, así como tus prioridades más básicas. Dejará de importarte si tu corte de pelo está de moda; la humedad del ambiente y el cambio de agua te harán perder las esperanzas de controlar tu melena. Sin embargo, cada vez que te duches no podrás dejar de recordar que está prohibido beber el agua de la ducha, ya que no es potable, ni siquiera está filtrada. De ahí el color mate y el encrespamiento de tu cabello. Pasarás de los zapatos de tacón o las manoletinas apretadas, no te preocuparás de llevar el último grito en sandalias, sino en no olvidarte el repelente de mosquitos si sales de noche con falda! Ya no importa si tus vaqueros son de DKNY, Levi’s o Zara, ni siquiera sin están de moda, lo único que pensarás al vestirte es en ir cómoda y fresquita… Los vaqueros no serán tu mayor aliado con los 35ºC permanentes de Accra, ¡de día y de noche!

Pero, sobre todo, lo que más te importará al convertirte en una mujer expatriada en África será principalmente asegurarte que cada uno de los productos que compras en el súper no estén caducados, haciendo de la acción de la compra semanal una actividad de cerca de dos horas; conseguir huevos de gallina con yema amarilla y no blanca (después de 7 meses todavía no los he encontrado!); cuando encuentras un producto básico de alimentación que te gusta y está bien de precio (leche, yogur o mantequilla), comprar suficientes unidades para al menos dos meses, por si se acaban y desaparecen del mercado hasta que llegue el próximo contenedor de Europa; y desinfectar una a una las hortalizas, verduras y frutas que compres en el mercado antes de meterlas en la nevera. Sencillo, ¿verdad?

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Cuando viajes a tu país de origen, solo pensarás en todas aquellas cosas que no encuentras en tu país de acogida y que puedas llevar en tu maleta. Al ser una mujer expatriada en África, ya no encontrarán en tu maleta un montón de modelitos, bisutería cuqui, ni un sinfín de zapatos. En tu maleta acostumbrarás a meter cajas de cereales, tus galletas favoritas, algunos botes de tu champú habitual, chocolates o, incluso, si eres como yo, carne fresca envasada y hasta algún queso, sin olvidarnos por supuesto de algún paquetito de un buen jamón curado.

Tus conversaciones girarán normalmente alrededor de dónde encontrar esto o aquello, dónde comprar tomates o pimientos a buen precio o cuando fue la última indiposición que tuviste por culpa de comer fuera de casa.

Sin embargo y aunque pueda parecer una tortura, en absoluto lo es. Esta forma de vida te da una visión real de lo afortunados que somos de vivir en una sociedad donde no tienes que preocuparte de salir de casa sin repelente de mosquitos, poder probar la fruta en el mercado antes de comprar (así se lo he visto hacer a mi madre y es la mejor prueba de calidad!) y disfruta de cualquier plato de comida rápida en la calle (un buen panzerotto en Milán, una currywurst en Berlín o unas porras de San Ginés en Madrid).

Esta vida te obliga a olvidarte de las cosas más superficiales que nos preocupan normalmente y te hace desarrollar nuevas inquietudes que jamás te hubieras imaginado.

Junto a mi marido, en mi caso, estamos cultivando nuestras propias hortalizas en el balcón de casa, no solo para disfrutar cuidando de un maceto huerto, sino también para poder cosechar tomates, pimientos, judías y pepinos cultivados de forma totalmente ecológica. ¡Es algo que siempre hemos querido hacer y Ghana nos ha dado la oportunidad de hacerlo realidad!

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La vida de expatriada es dura, pero sin lugar a dudas tiene muchas cosas positivas. Solo hay que salir de casa y tener ganas de encontrarlas. Yo estoy en ese punto.

Un paraíso junto a Accra

Accra puede llegar a ser muy asfixiante… Así que el día que descubrimos el Beach Resort de White Sands vimos el cielo abierto! Un paraíso a sólo 45 minutos de la capital con una de las playas más bonitas de la costa ghanesa.

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Se encuentra junto a un pueblo de pescadores y cuenta con un restaurante famoso por sus Torres de pescado. Un plato con todo tipo de pescados locales, así como la langosta local y las gambas. Muy muy recomendable!

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El domingo los locales campan en la playa y disfrutan del mar y del sol. Se pueden ver niños de todas las edades jugando a fútbol (el deporte por excelencia en todo el país) o haciendo acrobacias en la área.

El paisaje de barcas aparcadas en la arena, los pescadores arreglando sus redes para faenar al día siguiente y las señoras preparando el pescado seco hacen de este lugar, White Sands un lugar de visita obligada.

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Desafortunadamente para poder acceder al Beach resort es necesario ser socio o que un socio te invite a pasar una jornada. El coste por una jornada es de GHÇ 52 (25€), además de las consumiciones.

Hoy es domingo y toca desconectar de la ciudad así que nos vamos a White Sands a disfrutar del sol y del mar mientras estrenamos mes de diciembre.

Feliz domingo a todos!

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